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Lesiones e inusticia―la industria avícola de Estados Unidos


ANTECEDENTES

La industria avícola sigue en auge al mismo tiempo que se concentra en manos de unas cuantas corporaciones gigantes.

En el decenio de 1990 las ganancias de la industria sobrepasaron 300 por ciento y en los últimos cinco años las ganancias operativas se han más que triplicado. La productividad de las/los trabajadores siempre se mantiene alta. La creciente demanda de los consumidores ha hecho que los productos avícolas sean los de mayor venta en el país.

Los gigantes de la industria avícola ―como Tyson Foods, Pilgrim's Pride y Gold Kist― dominan el mercado. Sólo estas tres empresas de productos avícolas controlan 50% del mercado de dichos productos en Estados Unidos. En 1990, estas tres empresas controlaban 35% del mercado.

En la medida que estas tres empresas crecen, las/los trabajadores en la industria avícola ―trabajadores en las plantas procesadoras, criadores por contrato y los chicken catchers― han quedado al margen de la prosperidad. Los salarios reales para las/los trabajadores avícolas se han incrementado en menos de 1% en el último decenio. Los criadores avícolas por contrato trabajan bajo un sistema que deja a más de 71% de ellas/ellos ganando salarios por debajo del nivel de pobreza. Los salarios para los chicken catchers han disminuido en el último decenio al caer de 107.70 dólares al día a 92 dólares, no obstante trabajar turnos de 12 horas diarias.

Procesamiento de productos avícolas ― trabajadores tullidos 

  • Trabajar en una planta procesadora de productos avícolas es uno de los trabajos más peligrosos en Estados Unidos.
  • Las tasas de lesiones y enfermedades entre las/los trabajadores avícolas son doble en comparación con las de toda la manufactura.
  • Uno de cada cinco trabajadores avícolas se lesiona en el trabajo.
  • La productividad de estos trabajadores siempre es alta. Procesan un promedio de 190 aves en una hora, muy por encima de 143 hace un decenio. 
  • Las/los trabajadores avícolas sufren de lesiones por movimientos repetitivos; con trabajadoras/res que realizan el mismo movimiento de corte de 10 mil a 40 mil veces durante su turno, en líneas de producción que han incrementado velocidad. Las tasas de lesiones por estrés repetitivo se han incrementado ―ahora la tercera más alta en el sector manufacturero― mientras que las tasas en otras industrias han descendido.
  • Laceraciones y amputaciones son comunes.

Explotación de las/los trabajadores

  • Las/los trabajadores inmigrantes son atraídos a trabajar a la industria avícola con la promesa de un buen trabajo y prestaciones decentes. Frecuentemente a las/los nuevos inmigrantes no se les proporciona información sobre sus derechos en el lugar de trabajo, medidas sanitarias y de seguridad, o servicios sociales disponibles en la comunidad. Se estima que 50 por ciento de trabajadores avícolas en todo el país son de origen latinoamericano. Más de 50 por ciento de empleados en esta industria son mujeres.
  • En el último decenio el valor de la industria avícola se duplicó; las ganancias se incrementaron más de 300 por ciento en el decenio de 1990.
  • Los salarios de las/los trabajadores permaneces estancados y, no obstante el incremento de la productividad, los salarios reales son los mismos que hace un cuarto de siglo, esto es en 1979.
  • Los salarios de las/los trabajadores y altas tasas de lesiones se traducen en tasas de rotación de personal de 100% en la industria avícola. Las tasas de rotación de personal son más altas en las plantas sin representación de la Unión, en comparación con las plantas con representación de la UFCW.
  • Una/un trabajador avícola promedio con dos hijos cumple los requisitos para inscribirse al programa Head Start (un programa de educación inicial para infantes), recibir estampillas de alimentos, ingresar al National School Lunch Program (programa de lonche escolar) y al Low-Income Home Energy Assistance Program (programa de ayuda para pagar los costos de calefacción o aire acondicionado del hogar con bajos ingresos).

Las gigantes de la industria avícola: Una industria bandida

La industria avícola está en auge, al mismo tiempo que opera fuera de la ley. En un informe de la General Accounting Office de 1995 sobre protección laboral y violación a la ley laboral (Worker Protection: Federal Contractors and Violations of Labor Law) Tyson Foods ―la empresa procesadora de productos avícolas más grande de Estados Unidos― fue señalada como una de las quince empresas con mayor número de infracciones a las leyes laborales más importantes. Tyson opera de la misma forma que otras empresas avícolas, es decir, infringe la legislación laboral ya que hay poco cumplimiento de la misma y poca sanción.

Una encuesta que el Departamento del Trabajo o DOL (Department of Labor) aplicó a las empresas avícolas en 2000 encontró que más de 60% de las plantas infringían la legislación laboral sobre salarios y horas de trabajo. Una mayoría de las plantas de productos avícolas obligaban ilegalmente a sus empleadas/empleados a trabajar fuera de su horario de trabajo al no dar compensación por actividades previas y posteriores a su turno y durante breves descansos durante su jornada de trabajo.

La encuesta aplicad por el DOL también confirmó que más de la mitad de las plantas avícolas, sobre todo plantas no unionizadas, ilegalmente forzaban a las/los trabajadores a pagar por su propio equipo de seguridad, deduciendo de su cheque de pago el costo de dicho equipo.

El DOL encontró infracción extendida de la legislación laboral en las plantas avícolas. 

Infracciones “Off-the-Clock” (actividades fuera del horario de trabajo)

En 1999, la UFCW asistió a las/los trabajadores para que hicieran dos demandas en contra de Tyson y Perdue por infracciones “off-the-clock”, ya que no les pagaron todas las horas de trabajo, esto es: todas las actividades para preparar y limpiar ―que son parte del trabajo― se hacen “off-the-clock”. Esta práctica tima a las/los trabajadores ya que no reciben en sus cheques el pago por todas las horas trabajadas y, además, reduce permanentemente sus beneficios de jubilación en el marco de su plan de jubilación.

El 9 de mayo de 2002, 25 mil trabajadoras/res de la industria avícola recuperaron millones de dólares cuando Perdue Farms aceptó un acuerdo con el Departamento del Trabajo de Estados Unidos. Se llegó al arreglo después de cuatro años de campaña de la UFCW por “Full Pay” (Pago Completo).

El 7 de agosto de 2002, se anunció que Perdue Farms, Inc. pagaría 10 millones de dólares para cumplir con la resolución de una demanda colectiva (class-action lawsuit) interpuesta por 60 mil trabajadores avícolas en las 18 plantas de la empresa, ya que ésta no había compensado todo el tiempo empleado en colocar o quitarse equipo de protección.

Las/los empleados en Tyson Foods también levantaron una demanda en un tribunal federal en junio de 1999, acusando a la gigante de la industria avícola por timar a las/los trabajadores con su salario al obligar que se reportaran temprano en la planta y se quedaran a trabajar hasta una hora después de su horario de trabajo, todo ello con la idea de colocar o quitar equipo de seguridad requerido. Asimismo, Tyson infringió la legislación de salario base y horas, al no dar a las/los trabajadores los descansos requeridos. Esta demanda aún sigue abierta. Alentamos a que las/los trabajadores de Tyson llamen sin costo al 1-800-BACK-PAY para recibir más información sobre esta demanda legal.

Las/los trabajadores avícolas quieren pago por la preparación; la industria dice que el esfuerzo no constituye trabajo (Courier-Journal)

Injusticia para los criadores bajo contrato y Chicken Catchers

Los criadores avícolas trabajan bajo un sistema que deja a más de 71 por ciento de  ellas/ellos  recibiendo salarios por debajo del nivel de pobreza. En la producción avícola bajo contrato los criadores hacen toda la inversión para el terreno, instalaciones, equipo, utilidades y trabajo para criar las aves propiedad de la empresa hasta que lleguen a una edad para comerciar. La empresa proporciona las aves, alimentos y medicamentos. Como lo investigó una serie en el Baltimore Sun, lo que aparenta ser un acuerdo de cooperación en realidad no es otra cosa que un contrato de servidumbre en nuestros días.

Para apenas salir al día con una vida precaria como criador avícola, uno debe firmar un contrato del tipo “lo tomas o lo dejas” con una de las principales empresas avícolas ―aceptando los términos de la empresa, sin comentario alguno de parte del criador― por una bandada de pollos (6-10 semanas). Si los criadores no firman un contrato, no recibirán ningún pollo en su granja, haciéndolo imposible como medio de vida.

La compensación por contrato para el criador avícola lo determina una serie de cálculos que incluyen el peso final de las aves, peso del alimento entregado por la empresa avícola y la tasa de alimento que las aves vivas consumieron. Lo que parecería ser un sistema justo opera de forma corrupta ya que los cálculos de peso no están computarizados o validados por un tercero. Las/los criadores se quejan frecuentemente de haber sido timados con alimento o aves, sin embargo, cuentan con pocos recursos. Si se quejan públicamente difícilmente consiguen otro contrato y muchos pierden sus granjas.

Los chicken catchers también sufren de condiciones de trabajo terribles. Trabajan turnos hasta muy tarde ya que los pollos son más dóciles y fáciles de atrapar por la noche. Estos trabajadores atrapan manualmente a los pollos para meterlos en jaulas que camiones de la empresa transportarán a las plantas avícolas.

A pesar de las largas horas de trabajo y que la empresa define los turnos de trabajo, dichas empresas avícolas no cumplen con las obligaciones legales que tienen para con sus empleados considerándolos/las de forma totalmente ilegal como “contratistas independientes”, a quienes no paga por tiempo extra ni les proporciona un lugar seguro de trabajo.

Los sueldos para estas/estos trabajadores se han desplomado en el último decenio, al ganar 92 dólares al día, por debajo de los 107.70 dólares que ganaban, no obstante que trabajan turnos de 12 horas. Un estudio del Departamento de Trabajo encontró que 60% de las plantas avícolas encuestadas dejaron de pagar tiempo extra a los chiken catchers. Tanto éstos como los criadores sufren de enfermedades respiratorias debido a la exposición a polvo y bacterias en los gallineros.

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