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Principios de la UFCW para la Reforma de la Inmigración
Marzo del 2007

La United Food and Commercial Workers International Union (UFCW) y los sindicatos que la precedieron llevan más de cien años luchando por organizar a los trabajadores inmigrantes, representarlos y mejorar sus salarios y condiciones laborales, particularmente en los sectores de empaque de carne y elaboración de alimentos. Hace cien años, inmigrantes polacos, italianos y del sur de Europa trabajaban en las plantas de empaque de nuestro país. Hoy en día, inmigrantes de Asia, América Latina, Europa Oriental y África trabajan en las líneas de elaboración de los sectores de empaque, procesamiento de aves de corral, alimentos y otras industrias, y además trabajan en los sectores de negocios minoristas, incluido el de alimentos.

Nuestra Unión tiene la responsabilidad de representar y proteger a los miembros de la UFCW y asumió el compromiso de asegurarse de que todos los trabajadores, ya sean inmigrantes u oriundos de este país, puedan superarse y hacer realidad el Sueño Americano.  

Causas
Reconocemos que la globalización económica y la dañina política comercial de Estados Unidos son las raíces de nuestro fallido sistema de inmigración.La política comercial de Estados Unidos tiene consecuencias para los trabajadores del mundo. Trece años de NAFTA han motivado la pérdida de millones de empleos estadounidenses. En México, el salario real ha disminuido 20 por ciento, millones de agricultores han sido desplazados y millones más se han visto sumidos en la pobreza, lo cual ha suscitado la fuga de mano de obra a Estados Unidos.

Nuestros legisladores deben optar por revisar esa nociva política comercial, desarrollar estándares laborales internacionales que tengan sentido y colaborar con los sindicatos, corporaciones y organizaciones comunitarias de todo el orbe para promover mejores empleos, condiciones de vida y comunidades estables en todo el mundo, de lo contrario, la presión de la inmigración ilegal continuará.

Podemos formular una política comercial en una era de globalización y, a la vez, respetar los derechos y la dignidad de los trabajadores y sus familiares en todo el mundo. Si ignoramos estos problemas de visión global y desatendemos los salarios, prestaciones, condiciones laborales y valores democráticos en todo el mundo, traicionamos a todos los trabajadores.

La política de inmigración de Estados Unidos requiere reformas que acaben con la explotación que existe en los centros laborales de la actualidad, la cual hace que los salarios, beneficios y condiciones de todos los trabajadores empeoren.

Sistema Defectuoso
El sistema de inmigración de Estados Unidos requiere una reforma integral, que atienda las necesidades de todas las personas que viven y trabajan en el país.

La anticuada política de inmigración del país no puede hacerles frente a las tendencias en la inmigración ni la realidad económica del siglo XXI. En efecto, socava los propios ideales y valores con los que se desarrolló este país, y no atiende las necesidades de las empresas ni de los trabajadores.

El proceso de verificación de condición laboral es un fracaso rotundo.

Las actividades para velar por el cumplimiento de la ley, como las redadas realizadas por los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement o ICE) en las plantas procesadoras de carne de Swift & Company en diciembre del 2006, perjudican a las familias, los centros de trabajo, la economía y las comunidades. Redadas de ese tipo, así como otras desacertadas medidas dirigidas a velar por el cumplimiento de la ley, simplemente fuerzan a los trabajadores inmigrantes a esconderse y dañan la reputación del gobierno sobre su capacidad de tomar las medidas apropiadas para hacer cumplir las leyes de inmigración.

Todos los años, la fuerza laboral de Estados Unidos absorbe a aproximadamente 500,000 inmigrantes —la mayoría de ellos sin un estatus legal autorizado. Estas cifras continuarán aumentando hasta que las leyes de inmigración de Estados Unidos sean reformadas para abordar adecuadamente la realidad de la economía mundial del siglo XXI.

La militarización de nuestras fronteras les ha costado millones de dólares a los contribuyentes y ha aumentado la discriminación, el odio y la violencia. La seguridad fronteriza debe ser implementada eficazmente por medio de un proceso realista y que se pueda hacer cumplir para controlar el tránsito de ingreso y salida del país.

Visión de la UFCW para una Reforma Constructiva de la Inmigración

  • Un camino a la ciudadanía y legalización

En la actualidad, aproximadamente 12 millones de inmigrantes prestan su mano de obra y talento a empleadores estadounidenses. Hacen contribuciones significativas a su comunidad, pero no se les concede derechos laborales ni las debidas protecciones procesales.

Debemos permitir que estos trabajadores dejen de esconderse y crear una vía a la legalización para los 12 millones de trabajadores indocumentados que se encuentran actualmente en Estados Unidos. Los trabajadores inmigrantes que se han establecido dentro de la comunidad, que tienen empleo y que no han transgredido la ley de otra manera deberían poder obtener un estatus legal y la ciudadanía si trabajan, pagan sus impuestos y se someten a una investigación de antecedentes.

Un camino a la legalización no es una amnistía arbitraria. Puede y debe especificar ciertos requisitos legales, lingüísticos, culturales y de servicio comunitario con los que los candidatos deben cumplir.

  • Terminar con los programas de cumplimiento de la ley migratoria en los centros de trabajo

Los programas como “Piloto Básico” (Basic Pilot) y el Acuerdo Mutuo entre el Gobierno y los Empleadores (ICE Mutual Agreement between Government and Employers o IMAGE) propiciado por el ICE están plagados de problemas, no protegen adecuadamente a los trabajadores contra la discriminación, explotación y abuso, ni son un sustituto para una estrategia sistémica orientada a un proceso migratorio equitativo y ordenado.  

  • Sanciones significativas para empleadores que incumplan las leyes laborales y de inmigración

Con demasiada frecuencia, cuando las compañías no pueden exportar empleos en su búsqueda de salarios más bajos y leyes labores poco estrictas, importan trabajadores para crear un banco de mano de obra explotable, lo que en efecto hace que se importen los estándares laborales de los países en desarrollo a Estados Unidos.

La ley debe penalizar a empleadores que reclutan a trabajadores indocumentados del extranjero para evadir las leyes de inmigración.

La reforma de inmigración debe establecer sanciones significativas que no se puedan esquivar para las empresas que transgreden las leyes laborales, de salud y de seguridad, independientemente del estatus legal de su personal o sus miembros.  

Los recursos y el poder de investigación del Departamento de Trabajo de Estados Unidos y la Dirección de Seguridad y Salud en el Trabajo (Occupational Safety and Health Administration) se deben aumentar para permitir la aplicación uniforme, coordinada y adecuada de las leyes de salud, seguridad y trabajo.

  • No a los programas de trabajadores temporales o invitados

Los programas de trabajadores temporales crean una subclase de trabajadores y generan actitudes raciales y otras actitudes discriminatorias hacia los individuos que no tienen acceso a la totalidad de sus derechos en el centro de trabajo ni a la participación en nuestra sociedad. Esto crea una cultura en la que la gente cree que la raza, color u origen nacional de una persona la relega a una vida de trabajos mal remunerados y sin futuro.

Independientemente del número de protecciones que se incorporen a un programa de trabajadores laborales, la estrategia inherentemente ofrece a los empleadores las oportunidades de abusar y explotar a los trabajadores, especialmente en los puestos con salarios bajos.

Los programas de trabajadores invitados permiten que los empleadores conviertan trabajos que son permanentes, de tiempo completo y que proporcionan sustento a una familia, en trabajos temporales sin futuro que explotan tanto a los inmigrantes como a los trabajadores nacidos en el país.

Cuando los trabajadores invitados optan por ejercer sus derechos laborales —el derecho a un centro de trabajo saludable y seguro o el derecho a sindicarse— se arriesgan a perder su trabajo o ser deportados. En efecto, esto equivale a un consentimiento coercitivo al abuso y la explotación, y resulta en estándares laborales más bajos para todos los trabajadores.

El programa de Braceros posterior a la Segunda Guerra Mundial era sinónimo de abuso de los trabajadores. Las versiones modernas de éste, como los H2-A y H2-B— han tenido efectos negativos similares.

La democracia estadounidense funciona porque incluye a todos. Pero los programas de trabajadores invitados excluyen permanentemente a las personas que contribuyen a nuestro bienestar económico de participar en nuestro proceso democrático. Los programas de trabajadores invitados son una mala política pública; mala para los empleadores responsables, mala para los trabajadores nacidos en el país e inmigrantes, mala para las comunidades y mala para el país.

Los programas de trabajadores temporales existentes deben ser reformados para incluir verdaderas protecciones para los trabajadores —entre ellas, el derecho de solicitar por sí mismos la legalización y la libertad de cambiar de empleo— y sanciones para los empleadores que incumplen con la ley.

  • Modificación del sistema de visas permanentes vinculadas a un empleo

En lugar de visas de corto plazo para “trabajadores temporales”, la escasez de mano de obra debe cubrirse con trabajadores con plenos derechos, la posibilidad de ser residentes permanentes y, si así lo desean, de ser ciudadanos. El Congreso de Estados Unidos ha fijado arbitrariamente el número de admisiones vinculadas a empleos para visas permanentes (comúnmente conocidas como “green cards”) en 140,000 visas al año. Esta cifra no es ni remotamente suficiente para satisfacer la necesidad real en base a la demanda existente en Estados Unidos de visas de trabajo y reunificación familiar.

El número de visas disponibles debe depender de la escasez real y demostrada de trabajadores. El nuevo programa de visas debe asegurar que los trabajadores de Estados Unidos sean los primeros en ser considerados para los trabajos disponibles y que existan incentivos económicos para los empleadores de Estados Unidos para contratar primero a trabajadores estadounidenses. Se debe requerir que los negocios realicen búsquedas extensivas de trabajadores entre los que ya se encuentran en Estados Unidos y se debe requerir que los salarios sean suficientemente altos a fin de hacerlos atractivos para trabajadores estadounidenses. Se debe congelar el acceso al programa en las regiones con una alta tasa de desempleo, y las cuotas que paguen los empleadores por la solicitud, conforme al programa, deben ser considerables.

Esta estrategia satisfaría las necesidades de trabajadores por parte de los empleadores. Más importante aun, evitaría la creación de una subclase de trabajadores, ya que los inmigrantes tendrían derechos laborales plenos y acceso a un futuro permanente en la comunidad, economía y democracia estadounidense.

Además, con el programa actual de visas, las familias a menudo deben esperar de cinco a diez años para ser reunificadas con sus familiares. Los límites de visas y las demoras estructurales deben ser modificados para acabar con la separación de familias y reducir el número de inmigrantes indocumentados que ingresan al país.

  • Protección del salario y condiciones laborales para todos los trabajadores

Para proteger plenamente a los trabajadores de Estados Unidos y reducir la explotación ilegal de trabajadores inmigrantes y el incentivo para algunos empleadores de contratar a trabajadores indocumentados en vez de trabajadores estadounidenses, todos los trabajadores, sean inmigrantes o nacidos en el país, deben tener pleno acceso al amparo de las leyes laborales, de salud y seguridad. Ésta es la estrategia más sensata y la única estrategia realista de proteger los intereses de los trabajadores estadounidenses y a la vez proteger a los trabajadores inmigrantes de la explotación en el mercado laboral.

Las leyes de inmigración deben complementar la aplicación de las leyes laborales en vez de socavarlas. Los trabajadores inmigrantes deben tener derechos laborales plenos, entre ellos el derecho a la sindicación sin represalias ni intimidación. Los trabajadores inmigrantes deben tener derecho a salarios justos y preponderantes, y a recibir salarios retroactivos si son despedidos ilegalmente. Los derechos de todos los trabajadores a protecciones procesales deben reestablecerse, respetarse y cumplirse.

Si no se protegen estos derechos laborales, entonces los salarios, beneficios, condiciones laborales y derechos laborales de todos los trabajadores se deteriorarán.

La Reforma Integral de la Inmigración Beneficia a Todos los Trabajadores
Nuestro sistema de inmigración es defectuoso y necesita una reforma. El sistema actual tiene un costo humano real. Sus principales víctimas son los trabajadores, tanto los nacidos en el país como los inmigrantes. Todos los trabajadores toman decisiones difíciles y hacen grandes sacrificios para mantener a sus familias y forjar un futuro mejor. Los intereses y la vida de estos trabajadores deben ser la base de cualquier reforma de nuestras leyes de inmigración.

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