| FOR IMMEDIATE RELEASE June 10, 2000 |
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Declaración de Trabajabadores Inmigrantes - por el Foro de Inmigración de la AFL-CIO [Fondo: La "United Food and Commercial Workers International Union" (UFCW) es la unión del sector privado más grande de Estados Unidos con 1,4 millones de miembros que trabajan en ventas de alimento, matanza, industria de pollo, proceso, y otras industrias. Matanza y proceso emplean una de las concentraciones más grandes del nuevo trabajador inmigrante de cualquier industria. Comenzando en la decada de 1970, estas industria empezaron a importar y emplear trabajadores latinos. Hoy día, son unas de las industrias más grandes que cuenten con la mano de obra latina. La UFCW está organizando los nuevos trabajadores inmigrantes para que hagan su voz oída en el trabajo y está proveyendo servicios tales como clases del lenguaje, ayuda legal, referencias del servicio social y entrenamiento de seguridad avanzado en el trabajo. Lo que sigue es una declaración presentada or Secretario-Tesorero Internacional de la UFCW Joe Hansen en un foro de la AFL-CIO sobre la posición de esas federación sobre inmigración.] En nombre de un millón cuatrocientos mil miembros del sindicato "United Food and Commercial Workers (UFCW)", quisiera agradecer la oportunidad que me ha dado la AFL- CIO para encarar el crucial asunto de la política de inmigración de los Estados Unidos. La UFCW es uno de los sindicatos del sector privado más numeroso y especialmente con nuevos inmigrantes a los Estados Unidos, alrededor de 200,000 nuevos miembros inmigrantes. Somos los principales representantes de industrias que, en su mayor número, emplean inmigrantes, como las empacadoras y procesadoras de aves y de carne. La UFCW ha estado luchando para organizar, representar y mejorar las condiciones de trabajo y pago que afectan a los trabajadores inmigrantes por décadas. Las industrias del procesamiento de carne fueron las primeras en emplear inmigrantes en este país. En realidad, la UFCW ha estado en esta lucha por más de cien años. Somos un movimiento de inmigrantes. Hace cien años, a las plantas de empaque de esta ciudad llegaron multitudes de polacos, italianos y europeos del sur. Hoy día, además, trabajan inmigrantes latinos y asiáticos en casi todas las industrias empacadoras a través del país. La solución de los problemas actuales de estos trabajadores inmigrantes es la misma de cien años atrás: sindicalizar, sindicalizar, sindicalizar. La postura de la UFCW es simple y directa: no nos interesan las tarjetas verdes, sólo las tarjetas sindicales. Nos preocupa que los contratos garanticen un trabajo y un nivel de vida dignos, sin importar la raza, nacionalidad, sexo o situación legal. Estos son, creemos, los cimientos de los valores del movimiento obrero norteamericano. Actualmente, en este país, las leyes de inmigración están en papel, pero sin una política nacional. En realidad, ha sido privatizada. Los empleadores de las empresas privadas explotan, importan y deportan trabajadores sin cumplir con las leyes federales o respetar las agencias que hacen cumplir estas leyes. Muy a menudo, a los trabajadores les parece que la INS es un aliado de los patrones en la explotación de su trabajo y de sus derechos. Aparentemente la INS se interesara más por ellos durante una campaña sindicalista o una huelga. Estos asuntos de inmigración son sólo una parte de una predisposición mucho más amplia y global: la explotación sistemática y brutal de los trabajadores. Las grandes corporaciones exportan trabajos en busca de una fuente de trabajadores que puedan ser explotados fácilmente. Al mismo tiempo, importan trabajadores para satisfacer la demanda de trabajadores vulnerables a ser explotados. En asuntos de comercio, nosotros exigimos que se cumplan los derechos laborales legítimos de los trabajadores, independiente del lugar donde vivan o trabajen, siempre luchando contra cualquier acto de descriminación o de abuso contra los trabajadores. El fracaso de la política de intercambio comercial de incluir los derechos de los trabajadores ha creado un enorme grupo trans-nacional de gente que trabaja sin sus derechos y sin seguridad en su futuro. Son contratados, importados, explotados y destituídos. Nosotros exigimos que la política de inmigración provea protección a los trabajadores independiente del lugar de origen o de su ingreso. Porque la discusión es la misma: la explotación laboral. Como enfrentamos este desafío? Para empezar, la política de inmigración debe ser realista. Los empleadores contratan e importan trabajadores indocumentados con el único propósito de explotarlos. Anuncian y publican la contratación de trabajadores en el extranjero, a veces, usando agentes o a sus mismos trabajadores. Estos empleadores, de algún modo, evaden las leyes americanas que se deberían cumplir en los lugares de trabajo. Tenemos leyes que dicen que trabajadores tienen el derecho a un lugar de trabajo seguro, pero esas leyes no sirven para nada si el trabajador no puede reclamar por el temor de ser deportado. Deberíamos castigar legalmente, con penas criminales, a todos los empleadores que contratan e importan trabajadores indocumentados. Además, debemos anular este incentivo que tienen las empresas de explotar a los trabajadores mediante una investigación más intensa y agresiva de la OSHA y de la división del Labor Department que controla los sueldos, salarios y horarios. La INS debiera detener su vigilancia en todos aquellos lugares donde los trabajadores toman acciones para que se cumplan las leyes laborales. La INS no debería ser un arma de los empleadores para acallar a los trabajadores. En tercer lugar, los trabajadores deben tener el derecho a organizarse. Formar sindicatos es la mejor manera de detener la explotación laboral. Los trabajadores unidos pueden destruir el incentivo de explotación. Finalmente, la UFCW no apoya las fronteras abiertas sin respeto a los derechos laborales como tampoco apoya el tal "libre comercio". Las leyes de inmigración deberían ser justas, sólidas y consistentes con un proceso de inmigración legal metódico. Sin embargo, no estamos de acuerdo con la deportación masiva de trabajadores indocumentados en los Estados Unidos. Ellos ya son parte integral de la economía y de sus comunidades. Ellos merecen nuestra consideración en una mesa de discusión y de un proceso para legalizar su situación. Hemos sido testigos de miles de trabajadores inmigrantes muertos, heridos e incapacitados en el trabajo. Hemos visto trabajadores inmigrantes viviendo en condiciones miserables. Hemos visto millones de inmigrantes mal pagados y explotados al máximo sin ninguna consideración por sus derechos y bienestar. Esto debe terminar. Estamos en América--y eso todavía tiene un valor trascendental para nosotros en el movimiento laboral. Tenemos que desafiar a nuestro país a que siga siendo la esperanza que ha sido para los inmigrantes por mas de dos siglos. -30- |
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